domingo, 8 de noviembre de 2020

Cien años de la muerte de arturo soria

 Descubre el legado de Arturo Soria y su Ciudad Lineal a través de ‘Pasea Madrid’

¿Sabías que desde el barrio de Colinas de Ciudad Lineal están las viviendas más elevadas de Madrid, con 800 metros sobre el nivel del mar?; ¿qué el barrio de San Pascual es conocido como “La Bomba?” o qué en Las Ventas del Espíritu Santo terminaba la ciudad de Madrid  y las personas que partían de viaje por la Carretera de Aragón se abastecían  allí de provisiones?.

Estas y otras curiosidades sobre Ciudad Lineal son lo que descubrirán las personas que participen en ‘Pasea Madrid’, el programa de visitas guiadas gratuitas que cada año pone en marcha el Ayuntamiento de Madrid para dar a conocer a la ciudadanía el patrimonio cultural y arquitectónico de su ciudad a través de once recorridos históricos, como los distritos de Hortaleza y Barajas, el Parque del Retiro, el Búnker del Capricho o el Madrid de Galdós.

En el caso de Ciudad Lineal, el paseo se centra en la configuración de los barrios y su vida diaria, donde el urbanista e ingeniero Arturo Soria, del que se cumplen cien años de su muerte, dejó su huella con la creación de un nuevo concepto de vida: el equilibrio entre naturaleza y ciudad.

Arturo Soria fue un visionario para su época. Hombre inquieto y emprendedor, poseía unas ideas

que adelantaban en 30 años a sus coetáneos. Preocupado por  la clase obrera en Madrid por el éxodo del campo y la revolución industrial, ideó un sistema de crecimiento geométrico para promover unas condiciones de vida higiénicas y saludables: la Ciudad Lineal.

Este modelo se basaba en los suministros básicos y equipamientos necesarios dispuestos a lo largo de un eje de comunicación, con viviendas unifamiliares dotadas de jardín, donde se mezclaban las clases sociales.

Toda una revolución que incluía facilidades de pago a plazos de hasta 20 años para que la clase obrera pudiera acceder a una vivienda.

 Este modelo lineal se desarrolló a finales del siglo XIX y comienzos del XX, y supuso una alternativa para descongestionar las ciudades.

La historia más desconocida

El paseo comienza junto al Centro Comercial Alcalá Plaza, conocido por los lugareños como la Cruz, porque de 1943 a 1987 se instaló un monumento para rendir homenaje a 152 caídos durante la guerra civil procedentes de los pueblos de Canillas, Canillejas y Vicálvaro. Tenía una inscripción: ‘La muerte es un acto de servicio’.

Otros datos que  podremos conocer es que la calle Misterios, próxima a la calle Alcalá, era una vía utilizada en el siglo XVIII para rodear Madrid y así no pagar tasas por atravesar la ciudad., una especie de M-30 actual. 

Además, bajo sus cimientos hay una confluencia de aguas, los arroyos Abroñigal Alto y Bajo, que nutrían a la Villa. Por detrás se encuentra la Parroquia Nuestra Señora de la Concepción, de estilo neomudéjar, cuyo campanario fue utilizado como nido de ametralladora durante la Guerra Civil.

Un detalle que pasa desapercibido a los paseantes es el monolito que hay en la confluencia de la calle Arturo Soria con Alcalá: la primera piedra que se colocó para construir la Compañía Madrileña de Urbanización, las oficinas de la empresa con la que Arturo Soria materializó su proyecto, el 16 de julio de 1894, y que preside la calle que le da nombre.

 Después de varios usos, la antigua sede de la CMU es hoy el Centro Ocupacional Juan de Austria.

También se pueden contemplar otras casas señoriales como Villa Sotera, Villa Rosario, Villa Alma, Villa Rubín o el Monumento a Arturo Soria, escultura en bronce colocada por el Ayuntamiento de Madrid en 1992 sobre el viaducto de la Avenida de América, lugar donde finaliza la visita.

Después de casi dos horas de recorrido, el público ya está más familiarizado con la vida y los barrios de los ‘linealistas’, gentilicio acuñado para los vecinos de este distrito diverso, heterogéneo e integrador con barrios como Pueblo Nuevo, que aglutinaba a la población del campo que venía a trabajar en la industria

 Las calles de Quintana que recuerdan a caídos en la Guerra Civil o el desarrollo de las Colmenas en La Concepción, concebidos para albergar a más de 3.000 personas


La Virgen de la Almudena

 Hace mucho que no escribo nada, hoy me decido ha hacerlo, a vísperas de celebrarse el día de la Virgen de la Almudena voy a contaros un poco su historia.

A dos años de la conquista de Madrid por Alfonso VI de Castilla, exactamente el 9 de noviembre de 1085, aparece la imagen de una virgen con niño supuestamente escondida por los cristianos antiguos hacia el año 711 para protegerla de los árabes invasores.

Existen varias versiones sobre cómo se produjo el hallazgo de la virgen y el porqué de su nombre, mezclándose historias y leyendas  en busca de la explicación razonable.

La leyenda más conocida habla de la celebración de una procesión y un derrumbe

Se dice qué al pasar el cortejo por cerca de la Puerta de la Vega, un cubo de la muralla se derrumbó estrepitosamente, dejando a la vista una hornacina con la imagen.

Estaba alumbrada por dos cirios que llevaban encendidos nada menos que 374 años. Y Almudena la llamaron según algunos cronistas, por haber sido hallada cerca de un almudí (deposito de grano) .

La antigua mezquita se cristianiza bajo la advocación de santa María, y a venerarla iba el labrador Isidro y todo el pueblo  madrileño, qué comenzó a llamarla Nuestra Señora de la Almudena.

En el siglo XVI se pretende hacer un templo y la virgen es trasladada al convento de las Bernardas del Sacramento, donde permanecerá hasta el año 1911

Doña María de las Mercedes de Orleans, gran devota de la Almudena fue la impulsora de la construcción del nuevo templo.

Alfonso X11 en 1883, colocó la primera piedra, de lo que más tarde sería la catedral de Madrid, el 8 de noviembre del año 2OOO,  los restos mortales de María de las Mercedes serán enterrados bajo el altar de la Virgen.

Las obras fueron muy lentas la primera terminó en 1911, sería la cripta situada en la Cuesta de la Vega. Acuerdos, desacuerdos y la Guerra Civil, paralizan las obras, qué se reanudan en 1950.

En 1965 vuelven a detenerse y se retoman en 1984 por el Ayuntamiento y gobierno, con apoyos de instituciones privadas.

En 1995, el papa Juan Pablo 11 la consagrará, tomando el relevo a la Colegiata de San Isidro, que desde 1885 era catedral de Madrid.


Cien años de la muerte de arturo soria

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